La telepatía ha sido utilizada en tantas series de televisión, películas y libros que es imposible enumerarlos todos — tanto en la fantasía como en la ciencia ficción. Es difícil imaginar que todavía pudiera haber algo nuevo que decir al respecto. Y sin embargo, las hermanas Wachowski lo lograron con Sense8.
El Talento para Tomar una Idea Familiar y Convertirla en Algo Extraordinario
Las Wachowski nunca han tenido miedo de partir de ideas ya exploradas por otros, reconociendo abiertamente sus fuentes de inspiración. Quienes recuerdan Matrix recordarán que la idea de una realidad sintética generada por ordenador no era original en la ciencia ficción. Pero la tomaron y la convirtieron en Matrix. Un intento exitoso, por decir lo menos.
Con Sense8 lo intentan de nuevo: 8 individuos nacidos en lugares muy distantes — Chicago, San Francisco, Londres, Berlín, Seúl, Reikiavik, Ciudad de México, Nairobi y Bombay — separados no solo geográficamente sino en estilo de vida, profesión, religión y cultura, un día se encuentran inexplicablemente “conectados”. Comparten pensamientos, emociones y experiencias, aprenden a comunicarse y a pedirse ayuda mutuamente, hasta el punto de intercambiar lugares entre sí para afrontar situaciones que de otro modo serían insuperables. Y por supuesto, hay quienes quieren cazarlos.
Mucho Más que una Historia de Telepatía
A partir de una idea que inicialmente no parecía especialmente original, las Wachowski desarrollan una serie con un impacto visual extraordinariamente alto — rodada en exteriores por todo el mundo — con una fotografía impresionante que justifica plenamente un buen televisor. Pero la fortaleza de Sense8 no es solo visual: es una serie sobre personas con diferencias aparentemente insuperables que se dan cuenta de que se necesitan mutuamente. Sus personajes llegan a comprender que la diversidad no es un problema sino una fuente de riqueza — a la que solo se puede acceder superando los prejuicios.
El estilo es distintivo y los cortes constantes entre personajes y localizaciones pueden resultar desorientadores al principio — pero una vez que encuentras el ritmo, no querrás parar. Disfrútala.








